HUMOR FILOSÓFICO

El Gallo

El Gallo (Rafael Gómez Ortega),

fue un torero español

muy famoso, hermano del

más famoso aún Joselito, que

se relacionaba con lo mejor

de la sociedad de su tiempo.

Cierto día alguien quiso presentarle

a Don José Ortega y

Gasset y al preguntar quién

era este señor le contestaron

que era el más eminente filósofo

español del momento.

Entonces, el matador pidió

que le explicaran en qué consistía

su profesión. “Los filósofos

se dedican a pensar” le

contestaron. Asombrado, el

Gallo contestó “Hay gente

pa' tó”.

martes, 25 de mayo de 2010

LIBERTAD PERSONAL

El reconocimiento de la libertad personal tenemos que encuadrarlo dentro de la conquista de los derechos de primera generación, que son aquellos derechos naturales que el hombre tiene por el mero hecho de ser hombre y que deberían ser garantizados por los estados a sus ciudadanos, aunque no siempre es así, ya que hay sitios donde el hombre es súbdito y no tiene la categoría de ciudadano.


Pero dejando a un lado este reconocimiento de libertades que ya realizó Francia en la Revolución de 1789 y que fueron recogidas en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en nuestra constitución de 1978, que es la que actualmente está vigente en nuestro país, se reconoce y recogen un conjunto de Derechos y Libertades. Debe entenderse que la libertad personal es la nota característica del ser humano, pero esta libertad bien entendida debe tener ciertos límites, ya que el hombre vive en sociedad, y pudiera ocurrir que cuando hacemos uso de esa libertad podríamos estar rebasando el círculo de otro individuo, por lo que señalar la frontera de dónde termina y dónde empieza la libertad de uno y otro individuo, es tarea difícil, que en más de una ocasión acaba en los tribunales y con un juez por medio. Uno de los casos más comunes suele ocurrir con la libertad de información y el derecho a la intimidad, que estamos diariamente viendo en los medios de comunicación, sobre todo, con personajes de la prensa rosa, en los que en ocasiones se publican fotos y reportajes que afectan a su entorno personal.

Entiendo, personalmente, que tiene que haber normas y límites para que el hombre pueda vivir en sociedad, que respete la diferencia del otro y que comparta también esas libertades que tanto costó conquistar, que aunque creamos que son muy antiguas, estamos ante una conquista de apenas 200 años, frente a los miles que el hombre ha vivido sin derechos ni libertades, sólo hay que recordar que en España se abolió la esclavitud en 1898 con la pérdida de Cuba y en la actualidad, en algunos países, pervive alguna forma de esclavitud, donde el ser humano no cuenta con ningún tipo de derecho ni libertad.

Tras esa primera generación de derechos, el hombre ha ido conquistando más campos y en el siglo XIX se anexionaron una segunda generación de derechos tales como la libertad de sufragio, libertad política, libertades públicas y la libertad de asociación, reconociéndose la libertad del individuo o ciudadano en la participación en las decisiones que nos conciernen a todos. Posteriormente, y tras la Primera Guerra Mundial, se reconocen una tercera generación de derechos que abarcan los derechos económicos y sociales.

Para acabar, y haciendo un breve resumen, me gustaría señalar, que el hombre o el ser humano no debe vivir sin libertad, pero que este ámbito de libertad cada día debe tener más claro hasta dónde llega, es decir, qué límites tiene, ya que en una sociedad desarrollada, cuando hacemos uso de esas libertades, en ocasiones estamos invadiendo el ámbito de otra persona y no tenemos claro que nuestra libertad acaba donde empieza la de otro individuo.

Miguel Rangel Doctor (2º BSO)

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