HUMOR FILOSÓFICO

El Gallo

El Gallo (Rafael Gómez Ortega),

fue un torero español

muy famoso, hermano del

más famoso aún Joselito, que

se relacionaba con lo mejor

de la sociedad de su tiempo.

Cierto día alguien quiso presentarle

a Don José Ortega y

Gasset y al preguntar quién

era este señor le contestaron

que era el más eminente filósofo

español del momento.

Entonces, el matador pidió

que le explicaran en qué consistía

su profesión. “Los filósofos

se dedican a pensar” le

contestaron. Asombrado, el

Gallo contestó “Hay gente

pa' tó”.

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

''EMANCIPACIÓN''

Gran parte de la población se muestra altamente preocupada. En ciertos países europeos, como Italia, España, Portugal, Grecia..., los jóvenes no sentimos ningún deseo de emanciparnos de la tutela de nuestros padres. Se dice que somos inmaduros y parásitos, que evitamos adquirir las cargas y obligaciones que conllevaría la creación de un hogar y una familia. Según el Injuve (Instituto de la Juventud Español), la mayor parte de los jóvenes españoles entre los 18 y los 34 años viven en el domicilio familiar, cerca de la mitad afirman hacerlo en su propia casa y una pequeña minoría vive en casa o piso compartido. Los jóvenes no emancipados disponemos de un espacio lleno de comodidades, en el que podemos aislarnos y encontrar una relativa independencia dentro de la casa, sin tener que contribuir económicamente a los gastos, lo cual prolonga nuestra estancia en ella. Por otra parte, valoramos mucho más a los amigos y el tiempo libre que lo que se nos ofrece en los centros docentes o en el mundo laboral, al que accedemos en ocasiones sólo para conseguir el dinero a fin de seguir divirtiéndonos después. Los modelos educativos que recibimos de la sociedad no nos sirven. Lo que aprendemos en los centros escolares no vale para triunfar en la vida, sus títulos son sólo para acceder a la universidad. Se nos habla de paz, tolerancia, compañerismo, solidaridad, esfuerzo, pero a nuestro alrededor, en la
televisión y en la propia sociedad sólo vemos guerra, intolerancia, egoísmo, insolidaridad, materialismo, excesivo consumismo… Se nos acusa de pasotismo político, sin que nadie parezca interesado en conocer verdaderamente lo que pensamos ni precisamos. Se nos trata sólo como meros consumidores compulsivos y parásitos. Ciertamente hay motivos para preocuparse. La sociedad no puede convertir a los jóvenes en víctimas y hacerlos responsables de sus desgracias. Quizá se debería reflexionar y actuar, porque la juventud representa
el futuro.

Daniel Méndez Santiago (2º BHU)