Mis amigos y yo nos enfrentamos a un reto difícil, se acaba bachillerato, y con él, unas de las mejores épocas de nuestras vidas. Hemos sufrido, hemos llorado, nos hemos desesperado…, pero luchamos, nos apoyamos y hemos vencido juntos.
Para mí ha sido un curso muy especial. Desde el primer momento sentí que éramos uno, una piña, y es que siempre he podido contar con cada uno de mis compañeros y compañeras a lo largo de un año magnifico, y en especial con dos de ellas, y así espero continuar un año más, el último y el más especial. ¿Sabéis lo que es sentarse a principio de curso con dos desconocidas y que marquen tu vida para siempre?
Yo lo he comprobado en mi propia piel, y puedo decir que es uno de los regalos más bonitos que me han hecho en mi vida, y me lo ha dado el destino… y este instituto.
A veces, vemos el instituto como una cárcel, un lugar al que nos obligan a ir o al que tenemos que asistir si queremos labrarnos un futuro. Pero… ¿sólo es eso? Para mí este último año ha sido mucho más, ha sido el lugar donde he conocido a los mejores amigos del mundo, donde me he reído más que nunca, he disfrutado, compartido momentos y experiencias inolvidables, donde he crecido, madurado, aprendido y abierto los ojos, donde he conocido personas que me han marcado, ayudándome a superarme, a seguir para adelante, a ser mejor persona conmigo misma y con los demás. He aprendido lo que es el compañerismo, el valor, el apoyo, la superación, el esfuerzo, la satisfacción, la admiración, el respeto, la educación, el amor y la amistad. Se puede decir que me he formado como persona, y es que he tenido muy buenos “profesores del vivir” que me han pulido y me han hecho ser lo que hoy soy.
Sólo escribo esto para dar las gracias a todas esas personas, gracias por enseñarme lo que hay detrás de la realidad y de la apariencia, por enseñarme a vivir. Gracias a todos mis amigos, porque son increíbles y únicos; y a mis profesores, porque son los mejores del mundo y juntos hemos demostrado la teoría más importante: la amistad es un alma que habita en dos cuerpos y un corazón que habita en dos almas, y en este caso, un alma que habita en una clase y un corazón que habita en todos.
¡Somos el alma de nuestro bachillerato de ciencias!
Mª Soledad Molina González (2º BCyT)